¿Qué es lo más parecido a la libertad total?
No es la libertad política o la económica. Es la libertad de ya no depender de lo que te pasa — de las circunstancias, del karma, de los ciclos que se repiten sin que sepas por qué.
El Zohar tiene un símbolo para esa libertad. Se llama el Shofar Gadol — el Gran Cuerno.
Y hoy quiero compartirte lo que nos enseña la Kabbalah.
El Shofar: más que un instrumento
El shofar es el cuerno de carnero que se toca en las festividades judías — especialmente en Rosh Hashaná, el Año Nuevo hebreo. Para quien lo ve desde fuera, parece simplemente un instrumento ritual antiguo.
Pero el Zohar lo ve de otra manera completamente.
Observa su forma: tiene una boca pequeña por donde entra el aire y una abertura grande por donde sale el sonido. Esa geometría no es accidental. Es una alegoría perfecta:

“Una sola persona habla — pero miles de hogares la pueden escuchar. Esa es la boca ancha. La boca pequeña es porque es una sola persona hablando. Pero difunde a muchos colectivos.”
El shofar es el símbolo de la difusión del conocimiento sagrado. Una voz — muchas almas que reciben.
Shofar Katán vs Shofar Gadol
El Zohar distingue dos tipos de shofar, y la diferencia entre ellos define dos niveles completamente distintos de liberación:
El Shofar Pequeño (Shofar Katán)
Representa la salida de Egipto — la liberación histórica del pueblo de Israel de la esclavitud física. Es una liberación real, pero limitada: salir de un exilio concreto, en un momento concreto, en un lugar concreto.
El Gran Cuerno (Shofar Gadol)
Representa algo mucho mayor: la redención total del ser humano.
¿Redención de qué exactamente?
“El exilio grande es no estar en tu tierra. ¿Cuál es nuestra tierra de origen? El Olam Habá — Biná. Un mundo de almas. Nos han exiliado de ahí, nos han precipitado a esta tierra y nos han enfundado en un cuerpo. La redención con el Shofar Gadol es volver a conectar con nuestra tierra de origen.”
En otras palabras: el exilio no es solo geográfico ni histórico. El exilio más profundo es el alma atrapada en el cuerpo, dependiente de las influencias externas, incapaz de controlar su propio destino.
Salir de ese exilio — eso es la redención del Shofar Gadol.
¿Qué es la influencia astral y por qué nos esclaviza?
Para entender la redención, primero hay que entender de qué nos redimimos.
La Kabbalah habla de la influencia astral — la forma en que los astros, los planetas, los ciclos cósmicos imprimen un guion en nuestra vida que seguimos sin ser conscientes de ello. Lo que muchos llaman karma. Lo que otros llaman destino.
No es una superstición. Es una descripción del funcionamiento del mundo cuando el alma no está conectada con su fuente.
“Las inteligencias astrales son las que crean el guion de nuestra vida de acuerdo con un Tikún. Pero las influencias astrales solo pueden actuar sobre nuestro cuerpo — no sobre nuestra alma. No tienen ninguna fuerza sobre el alma.”
La clave está en esa última frase: los astros solo pueden esclavizarte si te identificas con tu cuerpo.
Cuando el alma toma el control — cuando el cuerpo obedece al alma y no al revés — la influencia astral pierde su poder.
“Aquel que sabe entrar en Biná será un ser libre que domina su destino, que controla su destino y que diseña su destino. Aquel que no accede a Biná solo puede sufrir un destino.”
El arma del Mesías: el conocimiento difundido
El Zohar hace una declaración que pocos esperarían encontrar en un texto sagrado antiguo:
El primer y más importante arma del Mesías no es militar, no es política, no es sobrenatural en el sentido que imaginamos.
Es el Shofar Gadol — la difusión de los secretos del cielo.
“¿Cuál es su primer arma? El gran Shofar — la difusión de los secretos de la Torah. Y cuál es el segundo arma: su corona de secretos, su cetro — la capacidad de generar decretos con el conocimiento sagrado.”
Traducido al lenguaje de hoy: la redención del mundo comienza cuando el conocimiento espiritual profundo deja de ser patrimonio de unos pocos sabios y se expande a todo el que quiera recibirlo.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora. La apertura de las enseñanzas del Zohar al mundo entero — judíos y no judíos — es, según el Zohar mismo, parte del proceso de redención.
El Salmo 118:5 y la clave del milagro
El maestro Albert Gozlan cita directamente el Salmo 118, versículo 5:
“Ya me concedió su demanda y me hizo salir.”
¿Salir de qué? De la influencia astral. De la esclavitud del karma. De la limitación de los cinco sentidos.
Y la condición para ese “salir” es clara:
“Para que tu demanda sea concedida, tienes que subir allá — meditar. No hay posibilidad de milagro sin meditación. Olvídate.”
El milagro no es algo que ocurre desde afuera. Es algo que se activa desde adentro, cuando el alma alcanza el nivel desde el cual puede dar instrucciones al universo en vez de recibirlas.
El templo destruido y el templo interior
El Zohar habla de los tres templos que existieron — el portátil de Moisés, el Templo de Salomón, el Segundo Templo — y dice algo que sacude:
“Esos tres templos eran la máquina de acceder a Biná y de abrir las puertas de la bendición para la humanidad. Las civilizaciones que los destruyeron no se dieron cuenta de que al destruir el templo cerraron las puertas de las bendiciones — y ellas mismas cayeron en el caos.”
Pero luego viene la parte más importante:
“El templo físico se puede destruir. Un pensamiento no se puede destruir. Una meditación no se puede destruir. Ninguna nación puede venir y destruir lo que tú estás pensando o la onda mental que has enviado.”
El templo somos nosotros. La meditación es el ritual sagrado. Y nadie puede quitárnoslo.
El Alel: el nombre de Dios que rompe la influencia astral
Dentro de las herramientas que da el Zohar para activar el Shofar Gadol en nuestra vida está el Alel — las letras Lamed-Lamed-Guimel (לל ג), que leídas al revés forman Alel y de ahí viene Aleluya.
“El Alel completo te liga a Biná — abre todos los canales de Biná. Es el que genera el milagro de no depender de la influencia astral.”
La meditación con estas letras no es un ritual vacío. Es, según la Kabbalah, el equivalente moderno de lo que los sacerdotes hacían en el Templo: abrir el canal de bendición desde el mundo divino al mundo físico.
Para cerrar: ¿en qué exilio vives tú?
El Shofar Gadol no es solo historia antigua. Es una pregunta que vale la pena hacerse hoy:
¿Estás viviendo tu destino o estás sufriendo uno?
¿Tus decisiones vienen de un lugar de claridad y libertad interior, o están siendo dictadas por miedos, patrones repetitivos, circunstancias que sientes que no puedes controlar?
El Zohar dice que la salida existe. Que hay herramientas. Que el conocimiento es el arma.
Y que el Shofar Gadol suena para todo aquel que tenga oídos para escuchar.
Próximo artículo de la serie: Cómo el Shabbat conecta con la fuente de todas las bendiciones — la tecnología espiritual más antigua del mundo.


You must be logged in to post a comment.