Los seres humanos somos cuerpo y alma, y nuestra alma tiene cinco niveles que deben estar alineados.
Según los sabios de la Kabbalah, el alma humana no es algo simple, sino que está formada por diferentes niveles:
- Yejidá: es el nivel más elevado, la chispa de unión total con lo divino. Este nivel trata de la unidad con Dios o con la fuente y se manifiesta al tener revelaciones, milagros personales o estados en los que te sientes unido con el todo. Yejidá corresponde al nivel de Kether.
- Jayá: es la energía vital espiritual que rodea al alma. No habita en el cuerpo, sino a su alrededor; podríamos decir que es la conciencia expandida. Se percibe cuando vivimos en unidad con la vida, manifestando sincronicidades, sintiendo inspiración creativa y conectando con la gratitud profunda y la naturaleza. Jayá es el alma en el nivel de Jojmah.
- Neshamá: es la parte del alma asociada a la sabiduría, la intuición superior y la conexión espiritual. En este nivel encontramos inspiración, propósito y comprensión de los misterios divinos. La Neshamá permite entender el para qué de nuestras experiencias y nos conecta con la divinidad. Corresponde al nivel de Binah.
- Ruaj: se relaciona con nuestro campo emocional, el corazón, los sentimientos y el carácter interior. En este nivel se purifica el ego, el orgullo y el dolor emocional, y se produce el proceso de sanación interior.
- Nefesh: es el nivel más terrenal, conectado con el cuerpo físico y la vida material. Se asocia con la energía vital, los instintos, los hábitos y la supervivencia. En este nivel trabajamos traumas, reprogramamos creencias y rompemos patrones. Nefesh se activa al actuar sobre nosotros mismos de manera práctica y concreta.
La Luna actúa como un puente simbólico entre estos niveles del alma, reflejando cómo lo espiritual desciende hacia lo material y cómo lo material puede elevarse hacia lo espiritual.
Cada nivel del alma controla el siguiente, es decir, La Neshamá (La conciencia) controla al Ruaj (emociones), y el Ruaj controla al Nefesh (la materia)
Para que el cuerpo físico refleje la voluntad divina relacionada con nuestra Neshamá, las emociones (Ruaj) deben ser iluminadas para que nuestro Nefesh sea iluminado a su máximo poder, produciendo una circulación de luz en nuestra consciencia que nos permita materializar lo que deseemos.
Cada uno de los los niveles del alma esta relacionado con una sefirot y a su vez con un planeta, entonces el Sol representa la Neshamá, la Luna representa el Ruaj y la Tierra representa el Nefesh.
La luz divina pasa por todo este ciclo, desde Yejidá, Jayá, Sol, Luna hasta la Tierra.
Entonces, durante la luna nueva, Rosh Jodesh, el sol ilumina la parte emocional que no vemos, el inconsciente, una parte de nuestra mente desconocida que solo puede ser revelada a traves de sueños, estados hipnóticos y reacciones, es importante aclarar que aunque el mismo es desconocido para nosotros tiene una gran influencia en nuestros pensamienots y conductas conscientes.
Durante la luna nueva nuestro inconciente se ilumina haciendose consciencia, iluminando lo que esta oculto, para ser redireccionado de forma consiente con la finalidad de atraer la luz divina al mundo físico. La kabbalah nos dice que, durante la luna nueva es el momento perfecto para despertar toda luz, y sembrar todas las bendiciones o intenciones que queremos materializar ese mes.
Esta energía se renueva cada 28 días, con una nueva luz particular donde tenemos la oportunidad de iluminar aspectos emocionales de nuestra vida que queremos modificar o mejorar.
Rosh Jodesh (Luna Nueva)… representa la atracción de lo espiritual hacia lo terrenal y mundano….
Se podría decir que cada Luna nueva revela en cada persona la chispa del Mashíaj que reside en ella, conectada con el nivel más elevado del alma: Yejidá. Esta revelación produce un jidush, es decir, una renovación en toda la existencia de la persona y en todo lo que le pertenece. Durante los días de la Luna nueva, todo en la naturaleza adquiere una forma superior y permite que esta energía se impregne en ella.
Dios desea que nos comportemos conforme a la naturaleza, creando un recipiente o vía natural para que Sus bendiciones divinas se manifiesten. Las manifestaciones de la Luna nueva suelen presentarse como milagros ocultos, ya que al estar la naturaleza en un estado superior, estos milagros pasan desapercibidos en la vida cotidiana.
El objetivo de estos días es atraer la divinidad a este mundo, y este tipo de milagros tiene una ventaja única: al estar revestido por la naturaleza, muestra la grandeza de la luz divina al impregnar la creación misma.
Disclaimer: Este contenido es educativo y está basado en enseñanzas de la Kabbalah. No reemplaza asesoramiento médico, psicológico o espiritual profesional.

